Invierno 2008
Aquí no ha nevado jamás pero de repente por los cambios climáticos ocurre en cualquier momento. Ayer salí de la casa con un suéter ligero sobre la franela y dejé chaqueta, guantes y gorro porque la temperatura no eran menos de 12 y la predicción del tiempo decía Soleado con máxima de 18 y mínima de 10. ¡¡¡Nooooo!!!
A la 11 am estaba esto neeeeegro como si fuera a acabarse el mundo, con esas nubes que aparecen en la pelis cuando las fuerzas del mal se concentran en algún lado. A la 1 pm la temperatura estaba en 5 grados y para las 4 pm 1 grado y estaba lloviendo tan duro que no caían gotas sino tobos de agua... Yo, guarecido en mi oficina con la calefacción, preocupado por saber cómo carrizo iba a caminar el kilómetro y medio de allí a la estación del tren, que es al aire libre también.
Primero, los cálculos. Si el tren pasa a las 5:27, y yo me tardo caminando unos 11 minutos, pero considerando en barro y el piso resbaloso... ocho por culo veintiuno... mmmmmm, digamos 13 minutos mejor salgo a las 5:10 y voy sobre seguro, porque si pierdo el tren tengo que esperar media hora a que pase el próximo, demasiado tiempo y suficiente para que me de hipotermia.
Segundo, las previsiones. Conseguí una gorra de unas muestras de material de regalo publicitario, cool, al menos no me caerá tanta agua en la cara. Conseguí una bolsa de basura y me confeccioné un impermeable motorizado style, de resto prender la calefacción a 1500 grados para calentarme todo lo que pueda antes de salir a la carretera de la muerte. Estiré la piernas y la espalda, no me vaya a dar un calambre y me muera arruñado en el piso como un congorocho con una pata tiesa.
Tercero, se acerca la hora. Unos abdominales para calentar más aun, me calzo el impermeable y el bulto, reviso que mis trenzas estén atadas me pongo la gorra (que olvidé comentar que estamparon con una medicina para el estreñimiento, así te puedes dar una idea de la pinta), agarro guáramo y abro la puerta. ¡¡¡¡HUAAAAASSSSSSSSSHHHHHHHH JUUUUUUJUUUUUUUUUUU!!!! ¡Cierro la puerta!
¡¡¡MIERRRDAAAAAA!!! Necesito más guáramos. Déjame ver si en alguna gaveta alguien dejó los suyos porque los míos no son suficientes. Nada, ni guáramos, ni bolas, ni ánimos, ni esperanzas, los míos solitos tendrán que alcanzar.
Abro la puerta y sin echarme para atrás me lanzo contra la tormenta, un puño elevado hacia el cielo y un grito de valentía que se vio cortado con una ráfaga de lluvia helada y viento ártico. Manos en los bolsillos y a caminar como desaforado.
Desde el primer paso hasta mi llegada al andén del tren, lo único que pensaba era: “¡¡Trata de no morirte Pol, vamos no jodaaaaa no hace tanto frío!!”. Esto lo acompañaba con espasmos epilépticos del frío que yo me hacia la idea que eran de bravura y coraje.
Llego al andén, por supuesto mi impermeable de bolsa de basura causó sensación, menos mal que mi cara de culo y labios morados evitaron comentarios de los demás. Y como era de suponerse el tren estaba tarde, solo 3 minutos pero lo suficiente como para que un chico hipotérmico protegido de la lluvia por una bolsa de basura y una gorra de LaxoPower viera la muerte pasarle el brazo sobre el hombro y regalarse una gran sonrisa huesuda.
¡¡¡¡FSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS!!!! Se para el tren, yo me arranco el impermeable, ya era suficiente espectáculo por el día, brinco dentro y me consigo que la vaina no tiene calefacción, aunque está un poco más caliente y protegido del viento, me engurruño en un asiento y le rezo al gran oso que está en el cielo para que me ayude a llegar a casa sin perder algún dedo del frostbite... ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaamen!
Llega el tren a la estación, los 15 minutos más largos de la historia, la estación que es subterránea, parece una morgue y yo era el muerto principal. Haciendo gala de mis espasmos epilépticos corro hacia la salida donde está la muerte esperándome con un ventilador. El viento de vaina no se lleva a una viejita volando, tuvo suerte de agarrarse a una baranda y que la nietecita era una gordita de 200 kilos. Corrí como desesperado bajo la lluvia esta vez sin mi super poncho y llegué milagrosamente a la casa, que parecía una guarida de ángeles con musiquitas de lira y flauta.
¡Me arranqué las botas, los pantalones, el suéter y franela que estaban empapados mientras el agua de la ducha se calentaba, las medias y los interiores me los quito después! AAAAAHHHHHHH!!!! Pol feliz bajo la ducha caliente, los últimos estertores de la muerte me invaden el cuerpo mientras la vida me regresa poco a poco... ¡mierda termo eléctrico que solo tiene agua para 10 minutos! salté de la ducha me puse encima todas las toallas que tengo, que son 6 porque las compre en oferta, me puse toda la ropa calurienta de mi armario y me metí en la cama a darle gracias al gran oso.
Hoy... JA!! Guantes, chaqueta de nieve, medias de lana, ropa interior larga, franela, suéter de lana, gorro y bufanda!!
Y el título es Arbolito... no creas que me olvidé, pero es que el día de ayer iba a ser el día cuando fuera a comprar mi primer arbolito de navidad mío mío, será otro día, tal vez el fin de semana o cuando esté seguro de que no voy a morir en el intento.
Diciembre 2008
Aquí no ha nevado jamás pero de repente por los cambios climáticos ocurre en cualquier momento. Ayer salí de la casa con un suéter ligero sobre la franela y dejé chaqueta, guantes y gorro porque la temperatura no eran menos de 12 y la predicción del tiempo decía Soleado con máxima de 18 y mínima de 10. ¡¡¡Nooooo!!!
A la 11 am estaba esto neeeeegro como si fuera a acabarse el mundo, con esas nubes que aparecen en la pelis cuando las fuerzas del mal se concentran en algún lado. A la 1 pm la temperatura estaba en 5 grados y para las 4 pm 1 grado y estaba lloviendo tan duro que no caían gotas sino tobos de agua... Yo, guarecido en mi oficina con la calefacción, preocupado por saber cómo carrizo iba a caminar el kilómetro y medio de allí a la estación del tren, que es al aire libre también.
Primero, los cálculos. Si el tren pasa a las 5:27, y yo me tardo caminando unos 11 minutos, pero considerando en barro y el piso resbaloso... ocho por culo veintiuno... mmmmmm, digamos 13 minutos mejor salgo a las 5:10 y voy sobre seguro, porque si pierdo el tren tengo que esperar media hora a que pase el próximo, demasiado tiempo y suficiente para que me de hipotermia.
Segundo, las previsiones. Conseguí una gorra de unas muestras de material de regalo publicitario, cool, al menos no me caerá tanta agua en la cara. Conseguí una bolsa de basura y me confeccioné un impermeable motorizado style, de resto prender la calefacción a 1500 grados para calentarme todo lo que pueda antes de salir a la carretera de la muerte. Estiré la piernas y la espalda, no me vaya a dar un calambre y me muera arruñado en el piso como un congorocho con una pata tiesa.
Tercero, se acerca la hora. Unos abdominales para calentar más aun, me calzo el impermeable y el bulto, reviso que mis trenzas estén atadas me pongo la gorra (que olvidé comentar que estamparon con una medicina para el estreñimiento, así te puedes dar una idea de la pinta), agarro guáramo y abro la puerta. ¡¡¡¡HUAAAAASSSSSSSSSHHHHHHHH JUUUUUUJUUUUUUUUUUU!!!! ¡Cierro la puerta!
¡¡¡MIERRRDAAAAAA!!! Necesito más guáramos. Déjame ver si en alguna gaveta alguien dejó los suyos porque los míos no son suficientes. Nada, ni guáramos, ni bolas, ni ánimos, ni esperanzas, los míos solitos tendrán que alcanzar.
Abro la puerta y sin echarme para atrás me lanzo contra la tormenta, un puño elevado hacia el cielo y un grito de valentía que se vio cortado con una ráfaga de lluvia helada y viento ártico. Manos en los bolsillos y a caminar como desaforado.
Desde el primer paso hasta mi llegada al andén del tren, lo único que pensaba era: “¡¡Trata de no morirte Pol, vamos no jodaaaaa no hace tanto frío!!”. Esto lo acompañaba con espasmos epilépticos del frío que yo me hacia la idea que eran de bravura y coraje.
Llego al andén, por supuesto mi impermeable de bolsa de basura causó sensación, menos mal que mi cara de culo y labios morados evitaron comentarios de los demás. Y como era de suponerse el tren estaba tarde, solo 3 minutos pero lo suficiente como para que un chico hipotérmico protegido de la lluvia por una bolsa de basura y una gorra de LaxoPower viera la muerte pasarle el brazo sobre el hombro y regalarse una gran sonrisa huesuda.
¡¡¡¡FSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS!!!! Se para el tren, yo me arranco el impermeable, ya era suficiente espectáculo por el día, brinco dentro y me consigo que la vaina no tiene calefacción, aunque está un poco más caliente y protegido del viento, me engurruño en un asiento y le rezo al gran oso que está en el cielo para que me ayude a llegar a casa sin perder algún dedo del frostbite... ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaamen!
Llega el tren a la estación, los 15 minutos más largos de la historia, la estación que es subterránea, parece una morgue y yo era el muerto principal. Haciendo gala de mis espasmos epilépticos corro hacia la salida donde está la muerte esperándome con un ventilador. El viento de vaina no se lleva a una viejita volando, tuvo suerte de agarrarse a una baranda y que la nietecita era una gordita de 200 kilos. Corrí como desesperado bajo la lluvia esta vez sin mi super poncho y llegué milagrosamente a la casa, que parecía una guarida de ángeles con musiquitas de lira y flauta.
¡Me arranqué las botas, los pantalones, el suéter y franela que estaban empapados mientras el agua de la ducha se calentaba, las medias y los interiores me los quito después! AAAAAHHHHHHH!!!! Pol feliz bajo la ducha caliente, los últimos estertores de la muerte me invaden el cuerpo mientras la vida me regresa poco a poco... ¡mierda termo eléctrico que solo tiene agua para 10 minutos! salté de la ducha me puse encima todas las toallas que tengo, que son 6 porque las compre en oferta, me puse toda la ropa calurienta de mi armario y me metí en la cama a darle gracias al gran oso.
Hoy... JA!! Guantes, chaqueta de nieve, medias de lana, ropa interior larga, franela, suéter de lana, gorro y bufanda!!
Y el título es Arbolito... no creas que me olvidé, pero es que el día de ayer iba a ser el día cuando fuera a comprar mi primer arbolito de navidad mío mío, será otro día, tal vez el fin de semana o cuando esté seguro de que no voy a morir en el intento.
Diciembre 2008
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